DESAMORTIZACION DE MENDIZÁBAL
Su acto más audaz fue confiscar la propiedad de la iglesia y las tierras comunitarias para la venta. El objetivo era doble: por un lado, implementar una reforma agraria que permitiera el surgimiento de una nueva clase social con capacidad de invertir y crear riqueza, y por otro lado, aumentar el capital para superar el alarmante déficit en situación de la hacienda pública y derrota del ejército carlista.
Sin embargo, el gobierno no logró ninguno de estos objetivos. La deuda pública siguió acumulándose y las fuerzas gubernamentales tardaron otros cuatro años en derrotar a los rebeldes carlistas. Por otro lado, la propiedad subastada fue adquirida por las clases adineradas (burguesía y aristocracia), quienes afianzaron sus posiciones económicas y sociales a costa de presiones crecientes, y los campesinos no pudieron acceder a la propiedad de la tierra y, además, perdieron las propiedades comunales de las tierras que puedian ser explotadas hasta entonces. En cualquier caso, la regente consideró demasiado profunda la actuación de Álvarez Mendizábal y en mayo de 1836 lo destituyó y encomendó la formación del gobierno al moderado Francisco Javier de Istúriz.


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