COMIENZO DE LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA
El inicio de la regencia de María Cristina estuvo marcado por varios factores que hicieron posible esta regencia. El más notable es el evento conocido como el pleito dinástico. Todo comenzó cuando el rey Fernando VII enviudó por tercera vez sin hijos, convirtiendo a su hermano menor Carlos María Isidro de Borbón en su sucesor. El príncipe Carlos se declaró autócrata, por lo que los realistas esperaban restaurar por completo el antiguo orden. Sin embargo, Fernando VII se casó con su sobrina, María Cristina de Borbón, y tuvo una hija, Isabel. Al ser el califa una mujer, Fernando VII tuvo que derogar la ley sálica promulgada en tiempos de Felipe V que prohibía gobernar a las mujeres. Luego, el rey abolió esta ley por decisión pragmática en 1830.
Así, las aspiraciones al trono del príncipe Carlos llegaron a su fin y se cortó la voluntad política de la facción real. En 1832, las Órdenes Apostólicas organizaron una conspiración, conocida como la Verdad de la Granja, por la que obligaron a Fernando VII, que se encontraba gravemente enfermo, a abolir la pragmática sanción. Cuando fue restituido por el rey, lo promulgó de nuevo para mantener a Isabel como heredera y, contra la oposición de los realistas, se apoyó en los absolutistas reformistas y los liberales moderados. Fernando murió en 1833 después de que su hija, Isabel, que entonces tenía tres años, prestara juramento. Carlos se vio obligado a abdicar y la reina María Cristina, esposa de Fernando VII y madre de Isabel, asumió como regente.
El regente fue apoyado por liberales moderados y absolutistas reformistas, pero los monárquicos, que querían que Carlos María Isidro ocupara el trono, lo rechazaron, abandonando la monarquía existente y declarándole la guerra. Así comenzó la Primera Guerra Carlista, que marcó los turbulentos acontecimientos políticos del siglo XX, especialmente durante el reinado de Isabel. Los realistas siempre se han opuesto a la implementación del orden neoliberal. Fue un proceso largo que culminó con el fin de la Resistencia Absoluta y el fin del antiguo régimen. Cuando Fernando VII murió, su hija de 3 años, Isabella, heredó el trono. Por ello, la responsabilidad de la corona temporal recayó en su madre, María Cristina de Borbón. El regente buscó el apoyo de los liberales moderados, ya que los partidarios del absolutismo y el antiguo régimen se pusieron del lado del pretendiente Carlos María Isidro, hermano del difunto rey. Deseoso de la sucesión de Fernando VII, Don Carlos y sus partidarios protagonizaron un levantamiento militar que desembocó en la Primera Guerra Carlista.


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